Estación B de subte.
Está el hombre que casi roza los 30, caminando mientras bordea las vías, triste por esa mujer que no logra entender, pero que sabe que no va a encontrar otra vez en su vida.
Está el estudiante de veterinaria, apoyado contra los asientos del lado derecho, con su vida en una encrucijada, ante la opción de especializarse acá, o aceptar la oportunidad que le ofrecieron en Mallorca.
Y está este otro chico, casi 25 años, casi inpercetible ante la multitud, sentado en el lado derecho del andén también, pero con mirada vacía, sin ninguna preocupación.
Solamente porque no tiene opciones.
Solamente porque nunca eligió nada.
Solamente porque nunca tuvo deseos de elegir algo.
Me gusta pensar a la mediocridad como el statu-quo que cada uno se permite elegir.
¿De verdad es preferible no sufrir a carecer de pasión?
Cuidado.
"No tengo penas, ni tengo amores y así no sufro de sin sabores. Con todo el mundo estoy a mano; como no juego ni pierdo, ni gano. No tengo mucho, ni tengo poco, como no opino no me equivoco. Y como metas yo no me trazo nunca supe lo que es un fracaso. Alegría y tristeza es lo mismo para mí, que no me interesa sentir; porque en el ángulo de la vida yo he decidido ser la bisectriz." E.C.D.N.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se cagaron en Freud